Los Oráculos El texto a que nos referimos, cuyo título en griego era “Lógia Chaldaiká” se debió a un personaje misterioso llamado Juliano el Teurgo, hijo de Juliano el Caldeo, que habrían vivido en Atenas en la segunda mitad del siglo II, época en que gobernaba el emperador Marco Aurelio. Tanto el padre como el hijo fueron magos potentes, obradores de prodigios, como hacer llover y conocedores de los secretos de los talismanes y los démones. Se trataba de hierofantes que dirigían una escuela o fraternidad mistérica, donde se investigaba la herencia de la magia persa y babilónica, conocimientos astronómico-astrológicos y matemáticos, junto con la práctica de rituales y la filosofía platónica propia del movimiento neopitagórico. Se ha querido ver igualmente la influencia de la Gnosis. Debemos a otro filósofo platónico bizantino, Miguel Pselos, del siglo XI un resumen de la doctrina caldea, que había conocido a través de los textos de Proclo. No obstante, su interpretación está presidida por una visión cristiana, que le impide apreciar ciertos matices que sí valoró Pleto:“Sostienen que hay siete mundos corporales, uno ígneo y primero, tres etéreos y después tres materiales, el último de los cuales se denomina terrestre y enemigo de la luz; se trata de la región sublunar, que encierra en sí, además, la materia, que denominan abismo. Creen en un Principio único de todas las cosas y lo celebran como Uno y Bien. Después honran a un cierto Abismo paterno, compuesto de tres tríadas. Cada tríada incluye Padre, Potencia e Inteligencia. Después está la íynga inteligible, después de ella los ensambladores, el ígneo, el etéreo y el material. Después de los ensambladores los teletarcas. Después de estos los padres fuentes, también llamados “guías del mundo”, el primero de los cuales es el que se dice “más allá unitariamente”. Después de él está Hécate, después el indicado como “más allá dualmente”. Después de este tres indoblegables y en último lugar “el que está ceñido por debajo”.14 Pselos narra el rito anagógico que marcó la sucesión de los dos Julianos, padre al hijo, cómo puso en contacto el alma de su hijo con todos los dioses y con el alma de Platón “quien comparte la existencia de Apolo y de Hermes y por medio del arte hierática lo elevó hasta la visión directa (epópteia) de este alma de Platón para que le interrogara sobre lo que quisiera”.15 |