Por eso la cuestión se zanja diciendo que las grandes transiciones tendrían que haber efectuado a saltos, tan rápido que el registro fósil no pudiera reflejarlo, cosa difícil de compaginar con los cambios que observamos. Son cambios bruscos seguidos de periodo de estabilidad. Una solución fácil pero ¿cual es el motor que provoca esos saltos? Hay científicos como Fred Hoyle que aventuraron en su momento hipótesis acerca de vida en el espacio exterior que llegarían con los impactos de los meteoritos y de los cometas en forma de bacterias, y provocarían esa rápida evolución. Pero eso solo traslada el problema de la vida al espacio exterior, no responde al porqué. Volvamos a ser ingenuos: la evolución de los coches y de su diseño no es fruto de los errores de las cadenas de montaje sino que es debida al diseño inteligente de ingenieros: el airbag no apareció de golpe un día en un coche de casualidad por un error del robot que acopla las piezas del coche, sino que pensando en la seguridad, hubo ingenieros que diseñaron un sistema que protegiera a los pasajeros. ¿Y la evolución de la Tierra? No estoy tratando de negar la evolución, la evolución podría ser un método, pero inteligente, no al azar. ¿Por qué se afirma el azar, la falta de Inteligencia en el Universo? En épocas precopernicanas se creía erróneamente que la Tierra era el centro geométrico y físico del Universo. Aunque es muy cierto que el haber escapado de la astronomía oscurantista del mundo medieval es una buena razón para congratularnos, debemos no prodigar demasiado las felicitaciones hacia nuestra época, ya que hoy en día se están cometiendo casi los mismos errores precopernicanos en las fronteras de la astronomía, de la química y de la biología. Esto está ocurriendo a pesar de muchísimas pruebas en su contrario, a pesar de la enseñanza libre generalizada, de las bibliotecas públicas gratuitas, de una plétora de universidades y escuelas de enseñanza superior. Una vez más predominan más los prejuicios que la ciencia. Quizá suponer una inteligencia da trascendencia a la existencia del ser humano y del propio universo, y por tanto obligaciones morales ante la vida, ante los demás, ante la historia. Pero si volvemos a ser sencillos ante la vida, existen tantas coincidencias para que estemos aquí, no solo nosotros, sino la vida, que debe haber alguna explicación para ellas. ¿Cómo le podríamos negar al universo, con su perfección, que también tenga un sentido? Aunque queden de camino hacia las estrellas muchas preguntas, las respuestas están en las leyes inteligentes del Universo. Sí, el Universo es Inteligente porque nos sonríe cuando le escudriñamos sinceramente, sin prejuicios, señalando que en sus leyes está la clave del Misterio, de quienes somos. El Universo es tan Inteligente que oculta maravillosamente bien su trama vital para obligar a los investigadores a un esfuerzo titánico de tal magnitud que la inmensa mayoría prefiere cómodamente sentenciar: "El Universo funciona por casualidad". |