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Reencarnación en el antiguo Egipto
Los egipcios, al igual que todas las grandes civilizaciones antiguas, aceptaban la reencarnación como fenómeno tácito. Es decir como uno de los tantos ciclos de la naturaleza.



Reencarnación en el antiguo Egipto

Fernando Shwarz

Primera Sección

Los múltiples renacimientos del alma

Herodoto menciona la creencia de los egipcios en la reencarnación: Los egipcios son los primeros que han expuesto la doctrina de la inmortalidad del alma y el hecho de que, a la muerte del cuerpo material, ésta se encarna en un nuevo cuerpo que está por nacer; pretenden que cuando el alma ha logrado recorrer el ciclo de los animales del mar, de la tierra y del aire, logra entrar al fin en un cuerpo humano, nacido o preparado para ella…

En Egipto, la resurrección se simboliza por la rana, y por la Diosa Hekhet, que vive en el aire y en el agua: Es uno de los símbolos de la inmortalidad y del principio del agua. Los primitivos cristianos tenían en sus iglesias lámparas en forma de rana para denotar que el bautismo de agua conducía a la inmortalidad. La Inmortalidad está representada por la llama de la lámpara, que se vuelve cada vez más viva, según las enseñanzas de los egipcios, a través del pasaje por las fuentes de purificación. Ya sean de fuego, de aire o de agua, permiten una resurrección o nuevo nacimiento en un plano superior. Hekhet simboliza la capacidad del alma de renacer gracias a sus propias acciones en niveles superiores de la existencia.

Para Helena Blavatsky, la reencarnación es la doctrina del renacimiento. El símbolo de la reencarnación propiamente dicha es el escarabajo, Kheper, cuyo nombre significa devenir, hacerse, formar o construir de nuevo.

La aparición del escarabajo indica la transformación. En este aspecto, el escarabajo es el que otorga la facultad de revestirse de todas las formas que desea el muerto. Muchas veces vemos que una de las formas que desea el muerto es volver a la Tierra, lo que apunta hacia la reencarnación.

Las primeras cuatro fases de las transformaciones a partir de la desencarnación y de la presentación del Alma en la Sala de la Balanza para su Juicio, se resumen en la capacidad de volver a ser uno en conciencia. Por eso, el corazón siempre está relacionado con Kheper, el escarabajo, pues es el que tiene que devenir, es el ego personal de cada uno de nosotros, el que debe tornarse un servidor o un canal de los principios superiores, el que puede y debe convertirse en la morada del Ba.

Los egipcios creían, no sólo que las almas podían renacer una segunda vez, sino que podían ser enviadas sobre la Tierra para redimirse de las faltas cometidas en sus precedentes encarnaciones, y también que podían reavivar los recuerdos de sus existencias anteriores.

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Última actualización:  
22 de septiembre del 2007
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