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El Universo Inteligente
Estructura generalizada de una célula eucariota típica, mostrando la complejidad de sus diminutas estructuras.



El Universo Inteligente

Sara Ortiz

Segunda Sección

Si seguimos con las actuales teorías, nos encontramos trescientos mil años más tarde del momento clave, una eternidad más tarde, los electrones menos salvajes pudieron empezar a ser capturados por los núcleos, formándose los primeros átomos de hidrógeno y helio. Después de un larguísimo letargo que se extendió a lo largo de 100 millones de años en los que nada sucedió pero durante los cuales el Universo se fue enfriando, esos átomos fueron agrupándose en esferas, las estrellas, produciéndose calor y elementos químicos. Hay tantas preguntas sin responder: ¿Se formaron las estrellas individualmente para reunirse más tarde en galaxias? No existe ni certidumbre observacional ni teórica. Sabemos eso sí, que el Universo se despereza entonces, y que aparece el carbono, pero también el oxígeno y el silicio, componentes principales de la Tierra.

Tras su formación las estrellas arrastran en su movimiento jirones de materia que al condensarse a su vez forman los planetas. Volvamos ahora la vista hacia el único sistema planetario que conocemos actualmente, el nuestro. Consta de un astro masivo, el Sol. Una decena de planetas son grandes, pero además hay millares de planetas muy pequeños y, más lejos, millones de cometas extendidos en una inmensa nube, junto a granos de polvo y gas. Este conjunto que la luz atraviesa en unas 10 horas y que está regido por la gravitación, flota en el espacio. Más lejos, mucho más lejos, a años-luz brillan las estrellas.

En cuanto a su historia, calculamos hasta donde nuestras teorías nos dejan que se formó hace 4.500 millones de años, cuando el Universo era ya viejo. La Tierra es un globo fundido por la energía gravitatoria pero poco masivo al que se le escapó el hidrógeno y el helio y le quedaron rocas y metales. Hace 3.800 MM de años las primeras balsas de granito se pusieron a flotar sobre su superficie. Los elementos en fusión se desgasificaron, de forma parecida a los volcanes: perdieron metano, gas carbónico, nitrógeno, vapor de agua: los ingredientes de la primitiva atmósfera. Después al descender aún más su temperatura el vapor de agua se condensó y una lluvia se abatió actuando como lejía, arrastró el gas carbónico y lo depositó en forma de caliza en los fondos oceánicos.

¿Pero como apareció la vida en la Tierra? Todavía es un enigma. Pero es un hecho que rocas de 3500 millones de años contienen moléculas orgánicas fósiles, lo que sugiere la rápida aparición de actividad biótica. Hubo que esperar 1000 millones de años para que se inventase la fotosíntesis. Potente y maravillosa invención: un proceso por el cual las plantas verdes, las algas y algunas bacterias, captan la energía luminosa y la utilizan para efectuar la síntesis de sus compuestos orgánicos. Así se acepta mayoritariamente que comenzó la producción masiva de oxígeno que modificaría la atmósfera de nuestro planeta en un sentido favorable para los seres vivos, creando la capa de ozono que nos protege.

A esta etapa capital, siguió hace unos 1400 millones de años, la aparición de células eucariotas. Estas células, mil veces más voluminosas que las bacterias existentes, son ya verdaderas fábricas complejas que disponen de talleres especializados: un núcleo para el ADN, mitocondrias para la respiración, cloroplastos para la fotosíntesis, aparatos de Golgi para la excreción, ribosomas para la síntesis de proteínas e incluso flagelos para desplazarse. Y es que aun los animales simples pueden parecerlo en su forma externa pero en su química interna son complejos.

Es explicable que los biólogos del siglo XIX y de principios del XX no hayan apreciado la extrema complejidad química de los sistemas vivientes. Sin violentar demasiado las pruebas disponibles, pudo pensarse en el origen de la vida como en los procesos de formación de minerales. Con el desarrollo de la microbiología en la segunda mitad del siglo XX se vio con avasalladora claridad que la verdad es precisamente lo contrario. Los sistemas bioquímicos son extremadamente complejos, a tal grado que la posibilidad de que se formen al azar las moléculas orgánicas simples es pequeñísima. Este concepto de generación espontánea había persistido desde Aristóteles a mediados del siglo XIX, por supuesto nadie había pensado seriamente que los animales se originaron de este modo, se aceptaba que un ternero sale de una vaca, pero un gusano... ¿Quién sabe?

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Última actualización:  
22 de septiembre del 2007
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