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Orígenes mitológicos de las constelaciones zodiacales
"Para algunos zodiaco proviene del hebreo "zodi" que significa camino."



Orígenes mitológicos de las constelaciones zodiacales

Juan Carlos del Río

Quinta Sección

ORIGEN DEL ZODIACO

El descubrimiento del Zodiaco se atribuye a los pueblos de Mesopotamia. Éstos observaron el aparente curso del Sol entre las estrellas, recorrido que actualmente se lo conoce como eclíptica, porque en esa línea se producen los eclipses.

Pero hay constancia del conocimiento del Zodiaco, tanto en las antiguas culturas de Occidente, como en África, Sudamérica, India, China, en definitiva, en todo el mundo y prácticamente las divergencias existentes son mínimas.

Los chinos hablaban de doce reinos feudales: "los Cheus", que existieron en el origen de los tiempos y que al morir fueron a habitar sobre cada uno de los signos del zodiaco. También el zodiaco chino se compone de doce animales, aunque diferentes de los de la tradición occidental. Éstos son la rata, el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la cabra, el mono, el gallo, el perro y el cerdo.

Existe una etimología alternativa a la que mencionamos de la palabra zodiaco: para algunos zodiaco proviene del hebreo "zodi" que significa camino. Entre los hebreos, al zodiaco se lo conocía como "mazarot", según el targúm, "el que rodea a su tiempo señalado". Esto nos recuerda al símbolo del sello de Salomón, adoptado por las sociedades teosóficas medievales, cuya configuración muestra una serpiente en postura circular mordiéndose la cola (el ouroboros), asegurando la rotación de las energías.

Entre los egipcios, el paso del tiempo y sus ciclos eran medidos con exactitud. Para ellos la bóveda celeste era un espacio vivo, era Nut, la diosa de los cielos. Pero la imagen más característica de los conocimientos zodiacales del Antiguo Egipto es el famoso Zodiaco encontrado en Denderah, dividido en 36 partes o decanatos estelares.

A cualquier investigador, no debe de dejarle parecer algo más que casualidad estas coincidencias entre las representaciones zodiacales entre unas y otras culturas.

En el caso del cristianismo, éste trató en varias ocasiones sustituir los nombres de origen griego o romano, por otros cristianos. Beda el Venerable intentó en el siglo VIII sustituir los nombres de las doce constelaciones por los nombres de los doce apóstoles. Durante la época barroca Julius Schiller intentó cambiar las denominaciones clásicas por otras referentes al mundo religioso (nombres de papas, obispos, santos, etc.) pero tampoco fructificó.

Según H.P.Blavatsky, no deberíamos sorprendernos con la identificación de animales con fuerzas sagradas:

Tampoco [el cristianismo] ha olvidado los animales sagrados; y su zoolatría evangélica, con su Toro, Águila, León y Ángel (en realidad el Querubín o Serafín, la Serpiente de fuego alada), es tan pagana como la de los egipcios o la de los caldeos. Estos cuatro animales son, realmente, los símbolos de los cuatro elementos, y de los cuatro principios inferiores en el hombre. Sin embargo, corresponden física o materialmente a las cuatro constelaciones que forman, por decirlo así, el séquito o cortejo del Dios Solar, y que, durante el solsticio de invierno, ocupan los cuatro puntos cardinales del círculo zodiacal(6).

En definitiva, en este estudio nos vamos a referir tan sólo a los orígenes de las constelaciones zodiacales, siguiendo la mitología griega y ateniéndonos a dos de los textos clásicos centrados en el tema, los "Fenómenos" de Arato y los "Catasterismos" de Eratóstenes.

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Última actualización:  
22 de septiembre del 2007
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