La llegada de Gemistos Pleto Con toda probabilidad fue un sabio bizantino el encargado de dar a conocer en Florencia los textos caldeos. En efecto, cuando Jorge Gemistos Pleto llega a Florencia en 1437, acompañando al emperador de Bizancio Juan VIII y ofrece a Cosme de Medicis la idea de fundar una Academia platónica, según el modelo de la que él había fundado en Mistra, en el Peloponeso, tenía en su bagaje intelectual un complejo trabajo de síntesis entre Oriente y Occidente, quizá simbolizado en su propia trayectoria vital.5 Aunque aparentemente podría creerse que la aportación original de Pleto era el conocimiento de los textos platónicos y plotinianos, dado que la Academia florentina centró sus trabajos en los escritos de Platón y de Plotino, debemos considerar la aportación de Pleto en consonancia con sus mismas obras publicadas, de un contenido que nos remite a una síntesis más audaz, con las doctrinas persas. Examinemos, pues sus obras y descubriremos en qué consiste la aportación genuina del filósofo bizantino, a quien Cosme encomienda la cátedra de Filosofía en Florencia y llegó a ser el maestro del cardenal Besarion: extractó y comentó las obras de Appiano, Teofrasto, Aristóteles, Diodoro Sículo, Jenofonte, Porfirio y Dionisio de Halicarnaso. Escribió obras de teología, música, retórica, oraciones fúnebres, historia y tratados de geografía. Su obra “De gestis graecorum post pugnam ad Mantineam”, a partir de Diodoro y Plutarco se editó en 1503 en Venecia y se hicieron numerosas ediciones en varios idiomas, entre ellos el español. Otras obras: “De rebus Peloponesiacis constituendis”, “Oracula magica Zoroastris”; “Prolegomena Artis Rhetoricae”; “Orationes funebres de inmortalitate animae”; los tratados “Zoroastri et Platonicorum dogmatum compendium”; “De fato”; “De virtutibus”; “De legibus” y “De Platonicae atque Aristotelicae Philosophiae differentia”.6 Entre tal diversidad, comprobamos su intención de conciliar las teogonías orientales con las doctrinas del estoicismo, y los dos pilares del pensamiento neoplatónico: Platón y Aristóteles.Para Pleto, Zoroastro era la más antigua fuente de sabiduría, cuya genealogía terminaba con Pitágoras y Platón y los “Oráculos caldeos” eran la fuente prístina de la sabiduría de Zoroastro, una obra por lo demás que se consideraba contemporánea de los textos de Hermes Trimegisto, y que había sido escrita en el siglo II d.C. en tiempos de Marco Aurelio. “Pleton era uno de los pocos pensadores que se declaraban paganos (de religión mitrádica) y que consideraban el platonismo como una religión fundada en tiempos remotos por Zoroastro, cuyo principal profeta era Platón y cuyos sacerdotes fueron los filósofos neoplatónicos de los primeros siglos de la edad cristiana” 7 Gemistos Pleto había editado y comentado los Oráculos, realizando una composición bajo el título de “Oráculos mágicos de los magos discípulos de Zoroastro”,8 una de sus primeras obras, y es el primero en atribuir la doctrina esotérica de los mismos a Zoroastro, siguiendo a Proclo, con idéntica pretensión de vincular su pensamiento al de una tradición oriental antigua a la que las corrientes herméticas habían simbolizado en la figura de Hermes Trimegisto, vía la exégesis neoplatónica alejandrina. Por lo demás, abundan en sus obras alusiones a la antigüedad de las enseñanzas de Zoroastro, con las que coinciden según el Pitágoras y Platón: “nosotros nos unimos a esta (doctrina) de Zoroastro que es la más poderosa, con la que coincide la filosofía de Pitágoras y Platón, puesto que supera en exactitud a todas las otras y al mismo tiempo es la concepción de nuestros padres”.9 Los filósofos helenísticos iranios habían tomado la figura de Zoroastro para encuadrar la tradición antigua y su vinculación con los antiguos misterios iniciáticos babilónicos. Desde la época de los Aqueménidas, al oeste del Irán, desde Mesopotamia al mar Egeo existieron centros de estudio y trabajo, encabezados por una casta de sacerdotes, llamados los “Maguseos”, abiertos a doctrinas diversas, entre ellas las de los sacerdotes de Bailonia y alejados de las ortodoxias zoroastrianas promovidas por las reformas. |