“Hombre, ¡eres un artificio de naturaleza audaz!” Esta exclamación nos recuerda la de Hermes cuando define al hombre como “magnum miraculum” en el diálogo titulado “Asclepios”, citado también por Pico de la Mirándola en su Discurso. Hay instrucción práctica para poder realizar las potencias latentes del alma pues “es necesario que quien es un mortal con posibilidades de pensar embride el alma, para que no choque contra la tierra infortunada, sino que se salve”. Y recomendaciones para no dejarse llevar por las apariencias de las cosas, ni por su manipulación a través de las artes adivinatorias, sino más bien tratar de descubir las “bellezas indecibles” que la Mente divina ha dejado en el mundo como símbolos, a través de los cuales el alma se remonta hacia la luz, una vez que ha conseguido elevarse por el mismo camino por el que descendió, “cuando unas la acción a la palabra sagrada”, expresión que hace referencia a los ritos propios de la Teurgia.“Es necesario que te apresures hacia la luz y hacia los esplendores del Padre, desde donde te ha sido enviada el alma vestida con un intelecto múltiple”, dice el Oráculo, pues hay que aprender a dominar las pasiones de la tierra y dejar de pensar según el cuerpo, para poder despertar el poder interno del alma. Hay que aprender también a protegerse de los démones inferiores terrestres, que intentan apartar a las almas de los ritos. “A algunos ha concedido comprender, por el estudio, el símbolo de la luz; a otros, incluso mientras duermen, los ha hecho fructificar con su poder”. “Guarda silencio, iniciado”, recomienda, dando a entender que lo que viene a continuación (lamentablemente bastante fragmentado) es una doctrina mistérica, relacionada con las invocaciones que se hacen a “los bienaventurados” que se dejan ver en determinadas condiciones: “habiendo invocado así, contemplarás o un fuego que semejante a un niño se apresura a saltos sobre la onda del aire, o también un fuego sin forma desde donde se lanza una voz, o una luz exuberante que se enrolla silbando en torno al campo; pero también un caballo de aspecto más resplandeciente que una luz, o incluso un niño subido sobre el dorso de un caballo, inflamado o cubierto de oro o, por el contrario, desnudo, o, incluso, disparando el arco y erguido sobre el lomo”. La doctrina de la reencarnación también está presente, aclarando que se vuelve a la vida entre los hombres y no entre los animales.Pero el Teurgo debe mantenerse elevado, por lo que le advierte varias veces: “no te inclines hacia abajo”, “porque los teúrgos no forman parte de la muchedumbre dominada por la fatalidad...que va en tropel”. Bibliografía - Vid. Frances Yates: “Giordano Bruno y la Tradición Hermética”. Ariel. 1983 (para la edición española)
- Frances Yates op. cit. pag. 36.
- Recogemos la acepción de dicha palabra según la recoge H.P.B. en el “Glosario”:
- Paul O. Kristeller: “El pensamiento renacentista y sus fuentes”. Fondo de Cultura Económica, 1993, pág. 185.
- Había nacido en Constantinopla en torno a 1389 y murió en Peloponeso en 1450, donde residió durante bastante tiempo y a causa de sus conocimientos fue llamado Gemistos (el más brillante). Ocupó un puesto importante en la corte del emperador Juan VIII (1425-1448), que vivía los últimos tiempos del imperio bizantino, herido de muerte tras las luchas dinásticas que precedieron a la llegada al trono de Manuel II (1391-1425), tras eliminar a su hermano Juan VII.
- De las obras de Pleto se han traducido al español hasta el momento solamente el”Tratado sobre las leyes” y el “Memorial a Teodoro”. Ver edición de Francisco L. Lisi y Juan Signes. Tecnos, Madrid, 1995.
- Pedro Azara, notas a la traducción de “Sobre el furor divino y otros textos de Marsilio Ficino”, Anthropos, 1993.
- segun aparece en la obra “Les mages hellenisés,I”, París 1973 (=1938) de J. Bidez-J.Cumont y estaría recogida en lengua inglesa segun se indica en la obra “Zoroaster the prophet of ancient Iran” A.V.W. Jackson, Nueva York, 1928. No existe una edición científica de esta obra de Pletón. En cuanto a la edición de los Oráculos, la primera se debe a W. Kroll en Breslau 1894, reeditada en 1962 en Hildesheim. Existe una traducción al inglés inédita y en 1991 Francisco García Bazán ha traducido por primera vez al español el texto y los comentarios de Proclo, Psellos y Numenio de Apamea, editado por la Biblioteca Clásica Gredos.
- Gemistos Pleto: “Tratado sobre las leyes”. Tecnos, 1995. Pág.130.
- Citado por Arthur Field, en obra citada en nota 11.
- Vid: “The origins of the Platonic Academy of Florence”. Arthur Field. Princeton University Press, 1988
- Así lo indican Joseph Bidez y Franz Cumont en : “Les Mages Hellenisés”I, Societé d’Edition “Les Belles Lettres”, Paris, 1973. Pág.185.
- Ver la edición de “Fragmentos y testimonios”, publicada por Biblioteca c´lásica Gredos, Madrid, 1991, pág. 255.
- Cita de la “Exposición caldaica” de Miguel Pselos, inlcuida en la “Introducción general” a los oráculos caldeos, Francisco García Bazán. Biblioteca clásica Gredos. Madrid, 1991, pág. 18.
- Ibidem
- H.P. Blavastky: “La Doctrina Secreta”, Kier, Buenos Aires, 1979 Vol V., pág. 48
- H.P.B. nos explica en El “Glosario Teosófico” que la Teurgia consiste en “una comunicación con los ángeles y espíritus planetarios - los “dioses de “Luz”- y medios para atraerlos a la tierra.” Los sacerdotes que la ejercieron tenían como oficio “evocar a los dioses durante la celebración de los Misterios”. Y subraya la perfecta concordancia entre la antigua Teurgia y la de los neoplatónicos de la escuela de Jámblico. Ver Glosario, voz Teurgista.
- En concreto, son los siguientes versos: “En lo alto del puerto se alza un frondoso olivo/ y a su lado se encuentra una grata y sombría cueva/consagrada a las ninfas que se denominan Náyades. / En su interior hállanse también cráteras y ánforas / de piedra en las que las abejas frabrican sus panales / y también pétreos telares de grandes dimensiones, donde las ninfas / tejen sus mantos coloreados de púrpura marina, encanto visual. / Igualmente, manatiales de agua perenne, y dos accesos: uno, hacia el norte, se destina como entrada a los mortales; el otro, orientado al mediodía, se reserva a los dioses, y nunca por él / penetran los hombres porque es el camino de los inmortales”. Para Porfirio, la gruta o cueva era un símbolo platónico de origen pitagórico que representaba al universo. Ver Porfirio: “La gruta de las ninfas”. Ediciones Clásicas. Madrid, 1992.
- Porfirio, obra citada, pág. 38.
- H.P.B. “Glosario teosófico”, Kier, Buenos Aires, 1977, pág. 294. Nos indica que estaba versado en los misterios caldeos.
- Plutarco: “Isis y Osiris”. De. Lidium, Buenos Aires, 1986. Pág. 51.
- Plutarco, obra citada, pág. 48.
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