Encontramos en la “Doctrina Secreta” de Helena Petrovna Blavatsky.16 alusiones y citas de los “Oráculos caldeos”, tomadas de la obra de Miguel Psellos, uno de sus comentaristas como “Preceptos filosóficos y mágicos de Zoroastro”, indicando que sus doctrinas estaban muy alejadas de la superstición. Los fragmentos que han llegado hasta nosotros sugieren el lenguaje metafísico, con alusiones a la iniciación, a los misterios, a la experiencia contemplativa y mística.La palabra “caldeo” (chaldaios-chaldaeus) segun Cumont designa a los habitantes de la baja Mesopotamia y posteriormente a los miembros del sacerdocio babilonio, en la época aqueménida. También se utilizó como título honorífico para los griegos que habían estudiado en Babilonia, en los templos. La palabra caldeo se hizo sinónima de mago-iniciado, consagrado a la teurgia17. En un determinado momento, la magia caldea, es decir, la iniciación, se encuentra con la doctrina platónica, tras recibir ésta las influencias neopitagóricas. Uno de los primeros en comentar los textos fue Numenio de Apamea, de quien ya hemos hablado y Porfirio conoció de la existencia de los misteriosos textos por Numenio, cuyos textos le ofrecieron sugerencias simbólicas para su obra “El antro de las Ninfas”, un estudio sobre el simbolismo órfico de un fragmento del “Ulises” de Homero, concretamente los versos 102-111 del libro XIII de la “Odisea”18, que contenía las enseñanzas esotéricas que recibió de Cronio y Numenio. Precisamente, en su comentario a los referidos versos homéricos, Porfirio indica que según Eubulo, filósofo académico de la mitad del siglo II d.J.C., “Zoroastro fue el primero que consagró en los montes próximos a Persia, en honor de Mitra, autor y padre de todas las cosas, una cueva natural florida y con manantiales, porque ésta representaba para él la imagen del universo”.19 La Academia de Atenas renació de la mano de Jámblico, natural de Calcis, en Siria, considerado como fundador de la magia teurgia entre los neoplatónicos, entre los siglos III y IV y “restaurador de los misterios prácticos fuera del templo o santuario”20. Fue dicho filósofo platónico sirio quien convenció a Porfirio de incorporar la magia teurgia a la escuela neoplatónica así como los misterios prácticos fuera del templo, cosa a la que en principio eran reacios tanto el mismo Porfirio como Plotino su maestro. Porfirio relata en su “Vida de Plotino” cómo un sacerdote egipcio le mostró en el templo romano de Isis su daimon familiar: “la evocación tiene lugar en el Iseo, ya que aquel era el único lugar puro que dicen que dijo el egipcio haber encontrado en Roma. Pero cuentan que, al evocar la presencia visible del Demon, que se apareció fue un dios y no uno del linaje de los Démones” . Cuenta Porfirio que a raíz de este incidente Plotino escribió su tratado “Sobre el demon al que hemos cabido en suerte”. También sobre los demones escribió Jámblico un tratado y otro “Sobre los Misterios egipcios”, y una “Vida de Pitágoras” que presenta ciertas analogías con la “Vida de Apolonio de Tyana”, de Filóstrato, escrita en el siglo II. Los neoplatónicos Porfirio, Jámblico, Plutarco y Proclo mostraron la influencia doctrinal de los textos caldeos, como enseñanza esotérica de la Academia platónica, con la teurgia como praxis central, a la que se accede tras la preparación filosófica. Se partía de la base de que la enseñanza dada por Platón tenía elementos ocultos, envueltos en velos, cuyas claves podrían desvelarse solamente al círculo de los iniciados en los misterios. Así sucedía en concreto en el siglo V en la Academia de Atenas, cuando era regida por Plutarco al cual fue presentado Proclo por Siriano, cuando llega a Atenas desde Alejandría donde había acudido a estudiar filosofía. Proclo había nacido en Bizancio el 8 de Enero del año 412 y murió el 17 de abril de 485 en Atenas, segun su discípulo y sucesor inmediato Marino.Cuando Plutarco iba a morir encomendó a Proclo a Siriano y a su nieto Arquíadas y encargó a Siriano que completase el ciclo de formación de Proclo al estilo de la escuela, empezando por dos años de filosofía de Aristóteles, tres de Platón y por último explicaciones sobre los poemas órficos y los oráculos caldeos.Sabemos que los antecesores de Plutarco pertenecían a una misma familia: Plutarco, Nestorio el Mayor, Nestorio padre de Plutarco, Siriano y Proclo, que a su vez siguen una línea de transmisión de los ritos secretos de la teurgia que probablemente se remontase hasta la época de los Julianos antes mencionados. Estos maestros que tanto inspiorarían tanto a los filósofos bizantinos como a los renacentistas se dedicaron también en conciliar la antigua sabiduría egipcia con la filosofía platónica, ya que en ellas se encontraban los Misterios. El propio Plutarco en su obra “Isis y Osiris” afirma: “nuestro discurso se dedicará en especial a conciliar la teología de los egipcios con la filosofía de Platón”,21 el cual “ a menudo se expresa de modo encubierto y velado”. En dicha obra, Plutarco se refiere a Zoroastro como mago, del que “se dice que vivió unos cinco mil años antes de la guerra de Troya”22 y dedica un cierto espacio a la explicación de las doctrinas de un zoroastrismo tardío. A la muerte de Plutarco, su hija Asclepigenia queda como sacerdotisa de los misterios y Siriano, como instructor filosófico, pero tal herencia vuelve a unificarse en Proclo, el cual estuvo 25 años al frente de la Academia. Entre sus obras, la mayoría de ellas comentarios a las obras de Platón y de Plotino, tratados de matemáticas y astronomía, se destaca su “Comentario a la filosofía caldaica”. Gemistos Pleto se inspiró en los escritos de Proclo para su propia interpretación alegórica de las divinidades griegas, que le valió la acusación de querer implantar el paganismo. |