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El Genio de Grecia
Apolo Musageta con su lira



El Genio de Grecia

José Rubio Sánchez

Segunda Sección

El Concepto del Hombre en Grecia

Lo que denominamos el concepto del hombre lo estudia hoy la ciencia llamada Humanismo o Antropología Filosófica, y trata de definir qué es el hombre y a partir de ahí busca encarar los diferentes niveles de relación que éste, como centro, posee con el Universo que le rodea.

En el caso que nos ocupa, el de Grecia, para ver cómo era su concepción del hombre nos acercamos a la que da uno de los más grandes filósofos e Iniciados que tuvo esta Cultura y que va a sintetizar toda la visión griega, pues no fue sólo discípulo de Sócrates, sino que había sido Iniciado en los Misterios Eleusinos, los Egipcios, y reunió además las enseñanzas de Heráclito y Pitágoras.

Platón divide al hombre, por un lado, en un compuesto de Cuerpo, Alma y Espíritu, susceptible de sintetizarse en dos: una parte eterna, formada de la misma esencia que lo Absoluto, y otra mortal y corruptible; por otro lado, establece siete funciones, derivadas de los tres Principios (Nous, Psyché y Soma) separadas en sus diferentes combinaciones. Explica Platón que cuando el Alma, Psyché, "se une al Nous (Espíritu o Sustancia divina), obra recta y felizmente en todas las cosas", pero que sucede lo contrario cuando se deja arrebatar por Anoia (la locura o alma irracional).

Plutarco también va a expresar las mismas ideas. Nos dice: "El hombre es compuesto; y se equivocan los que creen compuesto de dos partes solamente. Pues suponen que el entendimiento es una parte del alma; pero yerran en esto, lo mismo que los que hacen del alma una parte del cuerpo. Pues el entendimiento (Nous) forma la razón; y con el cuerpo (Thumos, el alma animal), la pasión; siendo uno origen o principio del placer y del dolor, y el otro de la virtud y el vicio".

Estas concepciones eran representadas geométricamente por el Triángulo (…) y el Cuadrado (…). El Triángulo simbolizaba lo Eterno, e inclusive con un triángulo equilátero, la letra delta griega, …, comenzaba el apelativo de la Divinidad. Sus tres lados simbolizaban los tres Reinos de la Naturaleza divina, los Mundos invisibles y metafísicos; y el cuadrado representaba los Reinos de la naturaleza material. Esto era expresado y resumido en la Tetraktys pitagórica, y también en las construcciones arquitectónicas religiosas como el Partenón, donde vemos un cuadrado formado por columnas y un triángulo o frontispicio donde se representaban imágenes y escenas de Dioses.

Esta concepción del hombre griego se va a ver reflejada en todas las facetas de su cultura y va a condicionar su enfoque sobre lo importante y lo secundario en la vida. Los órficos consideraban el cuerpo como la tumba del Alma, encarcelada entre barrotes de ilusoria materia, y como diría también Platón, "el fin del hombre es romper esos barrotes, liberar el alma prisionera y alcanzar la semejanza con lo divino".

Esto va a quedar igualmente expresado en determinados mitos griegos. Por ejemplo, la lucha de los Titanes, en la Teogonía, es el duelo por la supremacía entre los hijos de Urano y Gea (dichos Titanes) contra los hijos de Kronos, liderados por Zeus, pero al mismo tiempo simboliza, siguiendo a Blavatsky, "la lucha perdurable que continúa hasta hoy día entre el Hombre espiritual interno y el hombre de carne… La Guerra en los Cielos en Grecia nos habla de la Guerra entre el Espíritu y la Materia. Esta Guerra durará hasta que el Hombre interno y divino adapte su yo externo terrestre a su propia naturaleza espiritual. Hasta entonces las fieras y tenebrosas pasiones de ese yo, estarán en lucha con su Maestro, el Hombre divino. Pero el animal será domado un día, porque su naturaleza cambiará y la armonía reinará una vez más entre las dos como antes de la ‘Caída’".

También en el mito de Cástor y Pólux, ambos hijos de Leda, uno engendrado por Tíndaro y otro por Zeus, vamos a encontrar, desde el punto de vista místico, que "…se convierten en el símbolo altamente significativo del hombre dual, el mortal y el Inmortal…" A Pólux le dicen: "Tú no puedes morir por completo, tú eres de raza divina".

Apolo, con su lira de siete cuerdas, simboliza los siete Principios humanos; y Zeus, el Padre es equivalente al Séptimo Principio en el Hombre y en el Cosmos. Prometeo es el titánida que dio a los hombres el Fuego, pero ese fuego no sólo es el físico, sino el del Intelecto, la "conciencia" que hizo el hombre un ser intermedio entre lo animal y lo divino; el libertador del Dios interior destinado por los Cielos es Heracles, el héroe que, tras superar las doce Pruebas, se transmuta en un Dios. Dice Blavtasky: "El hombre volverá a ser el Titán libre de antaño; pero no antes de que la evolución cíclica haya vuelto a establecer la ininterrumpida armonía entre las dos naturalezas, la terrestre y la divina; después de la cual se hará impenetrable a las Fuerzas Titánicas inferiores, invulnerable en su personalidad e inmortal en su individualidad… Pero esto no sucederá sino cuando haya eliminado de su naturaleza todo elemento animal". Vemos, además en estas interpretaciones místicas del mito, una concepción finalística del Hombre.

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Última actualización:  
22 de septiembre del 2007
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