Por tanto son cada vez más las campañas de sensibilización, educación o formación que se realizan por parte de instituciones públicas y privadas, y es imprescindible que se potencien si realmente queremos cambiar las cosas. Eso sí, no creamos que los jóvenes necesitan más palabras. Los jóvenes están hartos de palabras y por propia experiencia he llegado a la conclusión de que sólo hay concienciación si se implican en las actividades los que las organizan. Una revolución para el siglo XXI. Si queremos construir el futuro, en lugar de dejarnos llevar por las circunstancias, debemos aprender de la Historia. En ella vamos a encontrarnos con decenas de revoluciones que buscaban cambiar las cosas, pero lo cierto es que muy pocas consiguieron cambiar algo, y muchas menos cambiar las cosas a mejor, pues no siempre todo cambio es positivo. Algunas cambiaron fronteras, otras regímenes políticos, banderas o sistemas económicos... pero ¿cambió el ser humano? Muy poco... Siguen existiendo personas que por dinero explotan a otras o a la Naturaleza. Hay quien abandona a un ser humano o a un animal porque lo considera una carga. Hay mafias que trafican con órganos de niños asesinados, pues a decenas de seres no les importa acabar con una vida si con ello pueden mantener unos años más su miserable existencia. Incluso hay instituciones que promueven una superpoblación que hace que cientos de niños mueran en brazos de sus madres por desnutrición o por enfermedades que podían haber sido erradicadas hace décadas... Es hora de que aprendamos para no volver a cometer los mismos errores. No basta con cambiar, hay que cambiar a mejor. Y nada va a cambiar realmente si nosotros no cambiamos. Y depende de todos nosotros que esta revolución que es el Voluntariado no se convierta en una moda más que pasará con el tiempo. Hay que trabajar con las manos y con la conciencia, para que en las sociedades del futuro la felicidad de uno sea motivo de alegría para todos, y sus problemas, un motivo para que todos trabajen en la construcción de un mundo más justo. ¿Te atreves? |