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Cuentos de Navidad
"La Sagrada Familia constituida terrenalmente con un gran propósito y sentido espiritual"



Cuentos de Navidad

Mª Dolores Fdez. Fígares

Primera Sección

A base de repetir los gestos navideños de siempre, quizá hemos olvidado que tienen su origen en hermosos relatos de variadas procedencias. Un breve repaso por algunos de ellos quizá sirva para enriquecer las imágenes navideñas, evocadoras de escenas repetidas por los artistas de todas las épocas, respondiendo a una tradición popular que se ha mantenido a través de los siglos.

La niña virgen

El prodigio del nacimiento de Jesús tiene su antecedente en el nacimiento de María su Madre. Cuenta la tradición que Joaquín, que era hombre piadoso y próspero, no había tenido hijos con su esposa Ana, después de veinte años de matrimonio. Por ello, cuando se disponía a hacer sus ofrendas en el templo, Rubén, el escriba, le increpó, indicándole que, puesto que no había engendrado descendencia, había perdido su derecho a participar en los ritos. Joaquín, abatido y humillado, se retiró con sus rebaños a las montañas, sin comunicarle siquiera a su esposa el motivo de su decisión. Ana rezaba y lloraba lamentando su suerte, pues no sólo Dios no le había dado hijos, sino que se sentía abandonada, sola y sin marido en su infortunio. Pero sucedió que mientras un ángel le comunicaba a Ana que iba a ser madre de una niña, a la vez le indicaba a Joaquín que volviera con su esposa, pues había quedado encinta porque Dios había suscitado en ella descendencia.

Joaquín debió titubear un poco ante tan sorprendente noticia, pero al fin se decidió a ir al encuentro de su mujer y la acompañó y cuidó hasta que, ante la admiración de todos, dio a luz a la anunciada niña, que ya desde muy pequeña mostró una extraordinaria piedad. Era también muy laboriosa y hábil para trabajar la lana y realizar los menesteres que ocupaban su tiempo, pero lo que en realidad deseaba era consagrarse al servicio divino en el templo y permanecer virgen. Que una mujer se propusiera una forma de vida de esta naturaleza no tenía precedentes en la historia de los templos de Israel, por lo cual, cuando María había cumplido los catorce años, la sinagoga decidió entregarla a algún varón intachable para que tuviera a su cuidado a aquella doncella tan especial que quería ser casta y entregarse del todo a Dios.

José el carpintero

El procedimiento para la elección del candidato a guardar la virginidad de María fue por demás curioso. El sacerdote convocó a los varones de la tribu de Judá que no tuvieran esposa a que acudieran con una vara en la mano, pues, una vez colocadas en la parte más secreta del templo, de la que saliera una paloma volando sería la señal del elegido. La vara de José, que era pequeña, había quedado descartada, quizá por despiste del buen sacerdote. Un ángel tuvo que avisarle que incluyera precisamente aquella varita en el conjunto, pues de allí iba a salir la paloma augural, como efectivamente sucedió; y ante la sorpresa de todos, el carpintero José fue el destinado a guardar a la mística virgen.

José tenía su taller en Cafarnaún y allí estuvo trabajando una buena temporada, hasta que, cuando volvía a Nazaret, se encontró con la desagradable sorpresa de que la niña que le había sido confiada estaba embarazada. Es comprensible el disgusto y la vergüenza que le produjo saber la noticia y que no se creyera la versión que le daban todos de que nadie la había tocado y que sólo podía haber sido un ángel, con el que conversaba muy a menudo. Tuvo que ser el referido ángel el que se le apareciese en sueños y le tranquilizase, garantizándole que la criatura que esperaba su joven esposa era obra del Espíritu Santo. Lo difícil fue convencer a los sacerdotes, que no aceptaron aquellas versiones y sometieron a José y a María a una curiosa prueba: debían beber el agua sagrada y dar siete vueltas alrededor del altar y si no se producía ninguna señal visible en sus rostros era indicio de que no mentían. Así lo hicieron, con lo que al final quedó probada la inocencia tanto de la santa virgen como del buen carpintero.

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Última actualización:  
22 de septiembre del 2007
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