La Luz es el agente creador, sus vibraciones son el movimiento y la vida de todas las cosas; la vemos titilando en las estrellas, palpitando en los seres humanos; vegetando en las plantas; sólida y brillante en los metales. Genera las bellas y multiformes criaturas de la naturaleza entera. Equilibra todo mediante las leyes de la simpatía universal. La encontramos en los fenómenos del magnetismo y en el más recóndito secreto de la sangre. "La sangre es un verdadero elixir de la vida" y no hay mago que no haya reconocido su importancia en todos los procesos curativos y rituales. Paracelso, conocía muy bien este secreto y no administraba sus medicamentos a la estructura física del organismo, ya que la consideraba totalmente pasiva y sin reacción una vez que se le retiraba el cuerpo astral, por ello sus métodos curativos estaban orientados a este cuerpo interno y luminoso, vehículo de las sensaciones. Hay referencias de la forma en que curaba las heridas aplicando potentes reactivos a la sangre derramada, y cómo a través de este método, purificaba y revitalizaba el Alma, y la energía vital. Para curar un miembro enfermo, confeccionaba una réplica en cera y mediante el poder de su voluntad, transfería allí el magnetismo del miembro enfermo. Luego trataba la cera con vitriolo, hierro y fuego, logrando una respuesta curativa en el paciente. Era fundamental el poder de la imaginación y la correspondencia magnética. Paracelso sabía de la importancia de la sangre en los sacrificios y cómo la sangre derramada reclama venganza o misericordia. Son sus humores o luz la que atrae a los ángeles o demonios y es el instrumento material de los sueños, porque está llena de Luz Astral. Sus glóbulos están magnetizados y metalizados, son simpáticos o repelentes, y en resumen, pueden asumir todas las formas e imágenes, invocadas a través del alma física de la sangre. Esto explica como desde la más remota antigüedad, se ha relacionado los sentimientos con el corazón y como los llamados vínculos de sangre en los grupos familiares, o los pactos de sangre entre los miembros de una cofradía o clanes, tenían tanta fuerza. Si continuamos ahondando en este profundo conocimiento, descubriremos la estrecha afinidad que existe con la Luna, y como esta rige los ciclos de la vida en la mujer y las épocas de siembra y cosecha de la Madre Tierra, así como la relación vital entre la sangre y el agua. Quien no ha logrado develar el profundo misterio oculto en la naturaleza íntima de la sangre, no podrá penetrar en el mensaje que se esconde en la inspiración de los poetas que narran innúmeras historias de amor y odio, de unión y guerras entre los hombres. La Alquimia, una Obra Espiritual Sus biógrafos lo consideran uno de los más grandes alquimista, por el especial poder que tenía de penetrar en el espíritu mismo de la Naturaleza. “La Alquimia escribe en su Fragmenta Médica no tiene por objeto exclusivamente la obtención de la piedra filosofal; muchos han hablado de la alquimia y afirman que con su ayuda se puede fabricar plata y oro, pero para nosotros, esto no es lo más importante, la finalidad de la Ciencia Hermética consiste en producir esencias soberanas y emplearlas debidamente en la curación de las enfermedades." Y es que la Alquimia, antiquísima ciencia esotérica se aplicó siempre con fines espirituales. El Médico Mago, el Alquimista conocía los secretos de la Obra del Demiurgo y su conocimiento debía estar al servicio de esta Obra. Todo en el universo está en proceso de evolución dentro de un tiempo y un espacio, conocer su trayectoria es tema de la Alquimia y acelerar este proceso se consideró siempre una Obra Sagrada. La evolución afecta tanto a los hombres como a las estrellas, animales, plantas y minerales. En las más antiguas Escuelas de Misterios se trabajó arduamente para acelerar este proceso a través de la transmutación alquímica del hombre, es decir, transformar los elementos pesados de su constitución en átomos de oro, en polvo dorado, para aligerar su peso y liberarlo de la rueda del samsara, o los sucesivos renacimientos. Fue la evolución de los minerales fue lo que inquietó las mentes de los cuando apasionados se lanzaban a transmutar el plomo en oro. |