En el siglo V se recopilan más de 300 libros budhistas con la ayuda de 800 traductores; entre estas obras figura El Loto de la Buena Ley, importantísimo tratado del Mahavana. Florece el Arte Gandara y el estilo “Gupta”. Se levantan colosales estatuas del Budha. Trece mil grandes templos funcionan en China. En el siglo VII es tal la fuerza que había logrado el Budhismo en China, que desde allí vuelve a India y consigue adeptos en toda el Asia. Pero en el siglo VIII el Islamismo invadirá India y pronto golpeará, aunque con poco éxito, a las puertas de China, como también lo habían hecho los Nestorianos Cristianos. El Budhismo en China, con su particular forma de ser, permaneció fuerte hasta la Dinastía Ming. Con los Manchú de debilitó, no sólo por cismas internos, sino por el derrumbe caótico de China que se mantenía acosada, como una criatura prehistórica, por las nuevas potencias de Occidente. El advenimiento de la República en 1912 y más aún, el advenimiento del Comunismo, hicieron que disminuyesen los acólitos en China, resurgiendo formas de Confucianismo, mucho más aptas para el difícil momento histórico. Pero esta particular forma de Budhismo Chino impresionó grandemente a los occidentales, especialmente a la alta intelectualidad, y hoy se le reconoce el haber salvado muchos elementos religiosos que, de no haber salido jamás de India, se habrían perdido irremisiblemente. Tienen los textos chinos una belleza muy especial y las parábolas e historias recopiladas son fuentes de sabiduría natural y profunda, siendo una de las pocas formas religiosas que han guardado el frescor de sus orígenes y agregado a ello raíces, aún visibles, de milenario Esoterismo Filosófico Bibliografía - Fo-sho-hing-tsan-king
- Ragva-teher Roll-pa
- Mahavagga
- Doctrina Secreta Tomo V y VI
- Apuntes de Cátedra de Fenomenología Teológica de Nueva Acrópolis
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