28 de octubre del 2006 15:02 hrs.
Richard Ernst y el rol de los científicos en el mundo.
Por: Nueva Acrópolis - Panamá
La ciencia y los científicos son responsables ante la humanidad, deja entre ver en sus recientes declaraciones, este Premio Nobel de Química.
En días pasados, en la ciudad de Santiago de Chile, el científico Richard R. Ernst, Premio Nóbel de Química, cuestionó el rol de los científicos en el mundo y manifestó que deben ser responsables ante la humanidad, pues la ciencia sin conciencia sólo lleva a la ruina del alma.
La tecnología produce muchas ventajas y hay que aprender a seleccionar estas ventajas de una manera sabia. Explicó, según sus reflexiones, que la sabiduría y la responsabilidad no tienen que ver con el conocimiento, sino que van más allá y pasan al ámbito de la ética. De igual forma señaló que es importante que los alumnos entiendan que ni el conocimiento ni la tecnología lo es todo pues más allá está la responsabilidad que se asume, lo ético.
Se promueven industrias que producen sólo cosas para ricos, algunas de las cuales en ocasiones son inútiles y no tienen ningún sentido, ya que sólo sirven para mejorar el bienestar, apuntó el científico. El premio Nóbel enfatizó que la desigualdad en el reparto de los beneficios de los avances tecnológicos es uno de los grandes problemas de nuestro desarrollo industrial en general.
Asimismo comentó que el desarrollo médico sólo beneficia a los ricos y no a todo el mundo. Las sociedades tienen que enfrentar el dilema que representan los beneficios de los inventos y descubrimientos entendiendo que la economía de mercado ha de tener límites, dijo.
Manifestó que es importante preservar los recursos naturales y advirtió que los países ricos están malgastando los recursos energéticos del planeta, siendo lo peor que se hace por puro placer y no por necesidad.
Para Ernst la ciencia es un modo de vida que tiene que ver con la explicación racional de los hechos. La religión trata de las creencias, las emociones, el sentido de la vida. Por eso, la ciencia no es una religión. Ni siquiera una fe. Es un fundamento de nuestra vida, una necesidad para la civilización, para resolver problemas y por ello los científicos deben ser responsables.
Ernst recibió el premio Nóbel de Química en el año 1991 por su contribución a la espectroscopia por resonancia magnética nuclear de alta resolución, una herramienta muy precisa que pronto se aplicó en el campo de a medicina. De hecho, este método es mejor frente a otros como el TAC o las radiografías porque no introducen radiación en el cuerpo humano. El científico también es experto en arte tibetano.
Fuente: La Voz de Galicia