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Estatua de Juana de Arco, en Washington, D.C.


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28 de abril del 2007 08:00 hrs.

Restos de Juana de Arco eran falsos

Por: Nueva Acrópolis - Panamá

Los presuntos restos de santa Juana de Arco no son los de la heroína francesa quemada en la hoguera en 1431, sino una falsificación hecha a partir de una momia egipcia, revela un estudio publicado en la revista británica Nature.

Se había dicho que un hueso de la costilla, junto con un trozo de tela y el fémur de un gato, habían sido encontrados en el sitio donde Juana de Arco fue quemada en la hoguera en Rouen, una población de la Normandía, en 1431. En 1909, el año en que fue beatificada, los científicos declararon que era “altamente probable” que los restos fueran de la heroína.

Pero un equipo multinacional de científicos al mando del doctor Philippe Charlier obtuvo en 2006 el permiso de la Iglesia francesa para investigar los restos de huesos y ropa que supuestamente pertenecieron a la denominada Doncella de Orleans.

Tras someter las reliquias a complejos análisis biológicos, radiológicos, toxicológicos y de carbono 14 durante seis meses, los forenses concluyeron que los presuntos restos de la heroína francesa provienen de una momia egipcia de entre los siglos III y VI antes de Cristo.

En la investigación también se utilizó el olfato de los perfumistas Sylvaine Delacourte y Jean Michel Duriez, de las perfumerías francesas Guerlain y Jean Patou, respectivamente, cuyas sensitivas narices revelaron que los restos olían a yeso quemado y a vainilla, lo que sugiere que se trató de una descomposición natural y no de un proceso de combustión.

Podrías encontrar el olor a vainilla en una momia, pero no en los restos de alguien que murió en la hoguera”, sostuvo Charlier, cuyos análisis microscópico y químico también indican que no se trataba de huesos carbonizados.

En el siglo XV, tras un proceso legal manipulado por los ingleses, a los que Juana de Arco combatió para expulsarlos de Francia, la guerrera de 19 años fue condenada a morir en la hoguera en Rouen, en el norte de Francia.

Aunque una leyenda asegura que los restos de la santa fueron arrojados al río Sena para que no quedara nada que sus partidarios pudieran venerar, otra versión apunta a que se recuperaron de entre los leños quemados restos de su cuerpo y sus pertenencias, que se han conservado hasta ahora en el arzobispado de Tours.

Bajo la descripción “Reliquias encontradas en la hoguera de Juana de Arco, doncella de Orleans”, los supuestos restos de la heroína fueron descubiertos en 1867 en una jarra dentro de una farmacia de París y luego entregados a la arquidiócesis de Tours.

El recipiente contenía una costilla humana aparentemente carbonizada, restos que parecen ser madera quemada, un trozo de lino y el fémur de un gato, ligado a la práctica medieval de lanzar gatos negros a la hoguera de las mujeres quemadas por brujería.

Charlier, científico forense del hospital Raymond Poincaré de Garches, se mostró “atónito” con los resultados del análisis de las reliquias y explicó que nunca se le habría ocurrido pensar que perteneciesen a una momia.

El investigador atribuye la relación entre las supuestas reliquias de Juana de Arco y los restos funerarios de la época faraónica a que en la Edad Media algunos remedios medicinales utilizaban restos de momias egipcias como medicinas “para tratar enfermedades del estómago, menstruaciones prolongadas o dolorosas, y toda clase de problemas sanguíneos”.

Charlier, que en su estudio tuvo que afrontar la escasez de datos reales sobre Juana de Arco por la multitud de leyendas que versan sobre ella, sostiene que el redescubrimiento de los supuestos restos en el siglo XIX coincidió con el periodo en que los historiadores franceses la erigieron en mito nacional.

Por lo tanto, la hipótesis es que un farmacéutico del siglo XIX estuvo detrás del fraude, y transformó “los restos de una momia egipcia en una falsa reliquia, o en los falsos restos... de Juana de Arco”, dijo.

Lo que todavía se ignora es la razón.

“Probablemente, no fue por razones de dinero”, dijo Charlier. “Tal vez fue por motivos religiosos. Quizás (el fraude) fue creado para aumentar la importancia del proceso de beatificación en 1909”.

Los exámenes determinaron que el hueso era de entre los siglos VII y III antes de Cristo, señaló. El hueso del gato data del mismo período, y también fue momificado.

Los investigadores no lograron extraer ADN de los restos. Por lo tanto, se ignora el sexo, tanto de la momia, como del gato. “Los productos para embalsamar parecen haber impedido la conservación de ADN”, indicó Charlier.

Quemada el 29 de mayo de 1431, beatificada en 1909 y canonizada en 1920, Juana de Arco, nacida en una familia campesina, encabezó varias campañas militares francesas en la Guerra de los Cien Años, tras proclamar que se le habían aparecido ángeles y santos para transmitirle el mandato divino de expulsar de Francia a los ingleses.

La Doncella de Orleans fue capturada en 1430 y juzgada al año siguiente por herejía y brujería por un tribunal eclesiástico que la condenó a la hoguera.

Charlier dijo que la Iglesia católica está dispuesta a dar por buenos sus resultados.



Fuente: Milenio




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28 de abril del 2007
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