15 de febrero del 2006 07:00 hrs.
El perote de las musas
Por: Nueva Acrópolis - Panamá
Décimas, versos rimados y poemas libres se escucharon en esa noche dedicada a la creación poética.
El perote de las musas, recital poético y musical, coincidió con una luna llena que sirvió de techo y lumbre para la poesía y sus oyentes.
Cerca de 200 personas llegaron el sábado pasado hasta el parque de Santo Domingo, en Las Tablas, para presenciar los versos de creadores llegados de la capital y de distintos puntos de la región de Azuero.
Fueron más de dos horas y media de espectáculo poético, realizado con la finalidad de incentivar a los escritores del área y de ofrecerle a la comunidad una opción cultural distinta a las tradicionales.
Este evento se realizó en homenaje al poeta Gustavo Batista Cedeño, quien era originario del corregimiento de Peña Blanca, de Las Tablas.
La sorpresa de esta noche fue la presencia del poeta veragüense Carlos Francisco Changmarín, a quien se le nombró padrino del perote.
Changmarín se mostró honrado con tal distinción y, por la calidad del trabajo escuchado esa noche, propuso la reactivación de la asociación de compositores de décimas.
Al perote de las musas llegaron, desde Panamá, Luz Lescure, Alejandro González Horta (músico), Héctor Collado y Lil María Herrera, quienes intercambiaron sus inspiraciones con los poetas oriundos de Los Santos y Herrera, entre quienes estaban Simeón “Chony” Medina, Zoila Villarreal, Xavier Gutiérrez, Milciades Pinzón, Teódulo Batista, Víctor Jaén, Atenógenes Céspedes, Carmen López, Eka Pérez Franco, Marino Jaén e Italo Herrera (violinista).
Décimas, versos rimados y poemas libres se escucharon en esa noche dedicada a la creación poética. Hubo, además, venta de libros y discos a precios accesibles, lo cual fue un éxito comercial.
Al término de la actividad, el público se mostró entusiasmado para que El perote de las musas se convierta en una tradición en Santo Domingo.
Se conoce como perote a una festividad que se realiza en Santo Domingo desde el siglo XIX. Consiste en ir hasta la playa El Uverito (localizada en el Pacífico, a unos 5 km del pueblo) a pie y cantando tamboritos. Luego se pasan todo el día en la playa, comiendo, bailando o bañándose en el mar hasta que regresan al pueblo, de la misma forma, en la tarde. Esta tradición se mantiene hasta el día de hoy y se realiza principal en época de lluvia.
Fuente: Instituto Nacional de Cultura