11 de octubre del 2006 11:06 hrs.
Crean un filtro de agua a base de arcilla y residuos de cultivos
Por: Nueva Acrópolis - Panamá
De fácil fabricación por alfareros, podría ayudar a miles de personas en el tercer mundo.
Ingenieros británicos han desarrollado un filtro de agua destinado a los países en vias de desarrollo que podrá ser fabricado por los artesanos locales, a partir de los materiales de cada región: sólo son necesarios arcilla, residuos de los cultivos y el calor de cualquier horno de alfarería. La fabricación del nuevo filtro es sencilla y da lugar a un colador microscópico que apresa las bacterias y virus dejando pasar el agua con una fiabilidad del 99,99%. La implantación de este producto de ingeniería civil depende ahora de programas de educación y concienciación de artesanos y población.
Ingenieros de la británica Newcastle University han desarrollado un sencillo filtro de agua que podría salvar miles de vidas en los países de desarrollo, señala dicha universidad en un comunicado.
A diferencia de los filtros de agua actuales, que suelen suministrar algunas organizaciones benéficas, la unidad diseñada por el doctor Paul Sallis y sus alumno, el nuevo filtro puede ser fabricado fácilmente con materiales locales y por los artesanos de cada localidad.
El proceso de fabricación supera los problemas de las familias de bajos ingresos que no pueden utilizar filtros de agua o no pueden acceder a repuestos cuando alguna parte de sus filtros se rompen. Sin embargo, aún no ha podido extenderse su uso debido a la falta de apoyo de las agencias de desarrollo, lo que ha hecho que el producto quede en una “tierra de nadie” entre los investigadores y la comercialización.
Colador microscópico
Según las organizaciones benéficas, se calcula que más de mil millones de personas no tienen acceso al agua potable. En algunas partes de África, las enfermedades que origina el agua, como el cólera, la disentería o la diarrea vírica, se lleva la vida de uno de cada cuatro niños.Naciones Unidas ha estimado que dicha tasa de mortalidad infantil es inaceptable, y pretende que se reduzca a uno de cada cinco niños.
El origen del nuevo filtro artesanal fue el viaje que uno de los estudiantes de Sallis, Matthew Simpson, hizo a Ghana, Kenya y Malasia, países en los que se dio cuenta de la necesidad de agua potable en la zona, por lo que decidió escoger este tema como investigación para su doctorado.
En los laboratorios de la universidad de Newcastle se probaron numerosas técnicas y se descubrió que una mezcla de arcilla y residuos de los cultivos, como las cáscaras del arroz o del salvado, generaban un filtro cerámico ideal, una vez que se ha calentado a entre 700ºC y 1.000 ºC.
A esta temperatura, el residuo del cultivo se descompone, soltando dióxido de carbono que forma poros microscópicos en la cerámica, poros cuyo tamaño es perfecto para atrapar bacterias, virus, contaminantes tóxicos y metales de las aguas contaminadas, pero que deja pasar el agua.
Asequibles económicamente
Las pruebas demostraron que el filtro retiene al 99.99% de los elementos patógenos, lo que significa que es igual de eficiente que los filtros comerciales basados en la aplicación de dióxidos, como los compuestos de plata, a la arcilla, antes de calentarla. Estos compuestos hacen que los filtros sean más caros y requieran una tecnología más avanzada en el proceso de fabricación.
Las familias con ingresos bajos de los países en vías de desarrollo no pueden afrontar la compra de los filtros actuales, por lo que las organizaciones caritativas los reparten. El nuevo filtro, en cambio, puede ser fabricado por los alfareros de cada localidad, utilizando materiales de la región.
Asimismo, incluso el más primitivo de los hornos de arcilla puede alcanzar la temperatura necesaria para asegurar el efecto funcional del filtro, que ya ha sido probado durante seis meses en el Centre for Diarrhoel Disease Research de Bangladesh. Este centro se ha dedicado a enseñar a los alfareros locales a fabricar el filtro.
Según Sallis, la fabricación de cerámica es una de las profesiones más antiguas y en la mayoría de los lugares pueden encontrarse los materiales básicos para fabricar el filtro. Un alfarero puede hacerlo en sólo dos horas y a partir de los recursos disponibles en cada aldea, pueblo o región.
La teoría ya ha sido probada, por lo que el siguiente paso sería la realización de un programa de prácticas y educación, para que los alfareros de cada lugar empezaran a fabricar los filtros y la gente de los sitios reconociera sus beneficios. Sin embargo, los recursos para el lanzamiento de dicho programa aún no han podido obtenerse.
Fuente: Tendencias 21