En cuanto al dogma de la transubstanciación de las almas, también Bruno se reinserta en la tradición gnóstica cristiana adoptando la idea de la transmigración de las almas. En el infinito Universo las formas son infinitas, pero la substancia es única y ésta no puede perderse. El alma va elevándose, adoptando las formas que le son necesarias para su desarrollo y evolución. El fin es la unión mental del sujeto con el objeto infinito. Esta cuestión de la transmigración de las almas aparece expuesta en Expulsión de la Bestia Triunfante: lo divino es algo inmanente, interior, propio de cada sujeto, en contradicción con la forma de la divinidad trascendente, exterior, ajena, expuesta por la Iglesia. Encontramos además en Bruno la idea del hombre como espejo de lo universal, microcosmos en donde se refleja la mente de Dios. El hombre debe realizar un proceso de purificación moral fundado en el reconocimiento de la ley natural y en la exaltación del trabajo, la justicia y el amor, entendidos como fundamentos de la unidad ética de la Humanidad. El espíritu así se encamina hacia una más profunda unidad con la universalidad divina. La idea de los mundos innumerables se encuentra expuesta en Sobre el Infinito Universo y los Mundos. Allí expone que es un absurdo considerar que fuera del Universo conocido no hay nada. Si juzgamos de acuerdo a lo que vemos, la experiencia demuestra que todo es contrario al vacío. Si el Universo es un todo infinito que no tiene borde, término o superficie, todo este Universo está poblado por seres distintos, por existir distintos grados de perfección de las criaturas; desde el más bajo hasta el más alto, no hay nada muerto en el Universo, todo está vivo y participa de una misma y única sustancia, todo se mueve de acuerdo a su propia alma. Ningún elemento es un engranaje ciego de una máquina, sino un ser que por su propia naturaleza está en determinado lugar y se mueve en forma coherente con su esencia y se relaciona con los demás Entes del Universo. Al primer Ente que crea el Universo le corresponde una potencia infinita, y en tal caso, ¿por qué habrían de estar limitados los mundos? Esta infinitud es extensiva. Todas las cosas animadas participan de una misma sustancia: la Sustancia Divina. Dicha Sustancia los incluye a todos, si bien la participación no es de igual grado. Bruno, que se sentía libre en la esclavitud, alegre en la pena, rico en la necesidad y vivo en la muerte, que no envidiaba a quienes eran siervos en la libertad, sentían pena en el placer, eran pobres en la riqueza y muertos en la vida, entregó su cuerpo a la hoguera con la esperanza de que algo más allá de sí mismo viviese y llegase al futuro de forma útil y fructífera. Andrea Sanguinetti |