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El Nolano


Giordano Bruno

He luchado; es mucho... La Victoria yace en manos del destino; sea de mí lo que fuere, y quienquiera que sea vencedor, las eras futuras no negarán que no temí a la muerte ni fui segundo de nadie en cuanto a constancia, y preferí una muerte animosa a una vida cobarde.


 


 


 


De Monade


Entrevista con la historia: Giordano Bruno

Marielena Ramírez C.

Cuarta Sección

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Giordano: “…miríadas de mundos e innumerables estrellas están diseminadas en la infinita extensión; habitantes inteligentes pueblan todos los mundos; la tierra es un átomo lanzado al espacio sin especial importancia y sin preeminencia sobre otras innumerables tierras que, como ella, se mueven en el infinito espacio etéreo; todo es perfecto en el orden de la metafísica y de la Naturaleza y todo será producido y determinado por leyes iguales y constantes. Como consecuencia necesaria de todo esto, debe juzgarse contraria a la ciencia cualquier doctrina que, como la cristiana, confiera a la tierra prerrogativas especiales sobre otros mundos, haciéndola escenario de la redención de la especia humana y considerándola el fundamento de un orden sobrenatural, que tiene en Adán sus principios y en Cristo su completura”.

La historia: El Monje dominico de Nola, tras la lectura de la sentencia donde se le acusaba, soportó 7 años de torturas. Su cuerpo físico destrozado por el dolor, no logró quebrantar el roble en el que su espíritu estaba enraizado. El filósofo de fuego, el buscador con heroico furor de la verdad, el hombre lleno de entusiasmo por el infinito. Aquel mismo que destruyó la concepción geocéntrica de la iglesia y heliocéntrica de Copérnico, aquel hombre que soñaba con una religión sin nacionalidad, sin época ni dogma, y el mismo que anunciaba la liberación de la humanidad merced al esfuerzo y voluntad individual. El hombre que predicó la tolerancia y el respeto por la pluralidad, y sobre todo, el que practicó aquello que enseñó… Este hombre… caminó erguido, arrastrando los hierros de sus cadenas y grillos hacia el “Campo di Fiori”, donde fue atado a la pira, y en pocos instantes, una antorcha rozó el pedestal donde se encontraba “aquel que se convirtió en avanzada temeraria del progreso humano”. Fue rodeado por las llamas y envuelto en negros nubarrones, y sin dejar escapar un grito de dolor, fue consumido por el fuego y poco a poco, abandonó su envoltura de materia… Sí… lo recuerdo muy bien… sucedió el 17 de febrero 1600.

Epílogo

Los astros en el cielo, y los hombres en la tierra, aún hoy siguen cantando la verdad por la que fuese sacrificado el sabio y, el hombre, mínima partícula de universo suspendido entre lo infinitamente pequeño e infinitamente grande, extiende su mirada hacia esa inmensidad en busca de respuesta a sus enigmas: quién soy, de dónde vengo y hacia dónde voy?

Un hombre nuevo ha comenzado a nacer y a conocerse para luego conquistarse así mismo. Un hombre que ya no teme reconocerse como un ser fragmentado y quiere volver a ser un Hombre Integral, un Hombre Nuevo que le rinde culto al honor, a la ética y a la estética y por sobre todo un Nuevo Hombre que en memoria de los mártires por la Verdad, dice para sí mismo y para los demás:

Nada hay superior a la verdad.

Marielena Ramírez C.

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Última actualización:  
18 de febrero del 2006
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